Robo hormiga.
Mariana A las 9 en punto llegó a la oficina. Antes de saludar a nadie fue directo a la cocina a llenar su termo de café caliente. Miró lo que había quedado del pastel de ayer en la oficina. Mientras burbujeaba la cafetera, no resistió el antojo y se zampó un pedazo cortado con cuchara por el apuro. Escuchó unos pasos que se acercaban y salió por el otro lado de la cocina. Con la boca llena es mejor no encontrarse con nadie. A las 11h00, el hambre de la mañana no daba tregua. El pastel había desaparecido del mesón. Alguien había sacado los restos de una bandeja de embutidos y quesos que estaban en la refrigeradora. Mariana cogió todos los que pudo, los envolvió en una servilleta y se fue a comer en el cubil. Habían sobrado bebidas, frutas, galletas, mermeladas. Eran de marcas desconocidas, y la mayoría, de los mismos negocios que la fundación apoyaba con cursos de emprendimiento baratos. El festín había sido organizado para la despedida del contador general. El día anterior, el di...